Claves para que las mascarillas no dañen tu piel

Las máscaras desempeñan un papel vital en la reducción de la propagación del coronavirus y se han convertido en el acompañante indispensable de nuestro día a día. A pesar de su carácter imprescindible, ¿has sentido dolor en la piel de detrás de las orejas? ¿o en otras partes de la cara? Es muy probable que la respuesta a alguna de estas preguntas sea sí. El porqué: diversas entidades científicas de todo el mundo han confirmado que el contacto permanente de las mascarillas con el rostro puede dañar la piel.

En este artículo queremos mostrarte qué afecciones cutáneas pueden empeorar con el uso de la mascarilla, así como ofrecerte algunos consejos para minimizar las probabilidades de efectos adversos.

Afecciones cutáneas relacionadas con el uso de mascarillas

En estos últimos meses, la Academia española de dermatología y venereología ha detectado un incremento de hasta el 10 % de las consultas por acné y dermatitis. Tal es el aumento de la incidencia que hasta se ha acuñado un nuevo término, maskné, que combina el término inglés para mascarilla (mask) y acné.

Sequedad, eritemas, dermatitis o acné son algunas de las dolencias que puede provocar, o empeorar, el uso prolongado y diario de mascarillas sintéticas. Su aparición está influenciada principalmente por tres aspectos principales: características de la piel, tipo de mascarilla y horas que se lleva puesta de forma correcta (es decir, bien ajustada al rostro).

Consejos para prevenir los problemas cutáneos causados por el uso de mascarillas

Si descubres que el uso de una mascarilla te está provocando un problema de la piel como una erupción, acné u otra irritación, es posible que puedas tratarlo tú mismo. Los siguientes son diversos consejos recopilados de entidades científicas y asociaciones dermatológicas, entre las que se encuentran el Grupo español de investigación en dermatitis de contacto y alergia cutánea (GEIDAC) y la American Academy of Dermatology Association:

Talba cuidado piel mascarilla higiénica

1. Trata tu piel según el problema cutáneo:

-Acné: lávate la cara después de usar una mascarilla, asegurándote de usar un hidratante adaptado a tu piel después del lavado. Si la mascarilla te causa acné nuevo o lo empeora, habla con un dermatólogo para que te ayude con el tratamiento.

-Piel irritada: aplica vaselina en las zonas irritadas de la cara antes de acostarte.

-Dolor de piel detrás de las orejas: trata de adquirir máscaras con diferentes tipos de ataduras y orejeras y usar un tipo diferente cada día.

2. Lava e hidrata tu cara a diario con agua templada y jabones limpiadores suaves y sin fragancia. Dado que la piel seca es un problema común, la aplicación de crema hidratante (adecuada para el tipo de piel y edad) añade una capa protectora que puede reducir la sequedad. Puedes hacerlo antes y después de usar la mascarilla y después de lavarte la cara.

3. Protege tus labios con protector labial después de lavarte la cara, antes de ponerte la mascarilla y antes de ir a la cama.

4. Evita el uso de maquillaje sobre todo en la zona afectada de la cara. Debajo de una mascarilla, es más probable que el maquillaje obstruya los poros y provoque brotes.

5. Evita probar nuevos productos para el cuidado de la piel que puedan irritarla.

6. Reducir los productos para la cara, aunque se hayan utilizado en el pasado, que podrían irritar la piel.

7. Usa la máscara adecuada y que ofrezca lo siguiente: un ajuste ceñido, pero cómodo, en la nariz, los lados y debajo de la barbilla; tejido suave, natural y transpirable, como el algodón; tejido en el interior que sea suave en caso de tener la piel muy sensible; material de algodón en el interior si se tiene acné o piel grasa. La tela también es importante: deben evitarse telas sintéticas, como nailon, poliéster y fibra sintética, puesto que es más probable que irriten la piel y provoquen brotes. Si se identifican problemas cutáneos con un tipo concreto de mascarilla, intentar usar otra similar (en cuanto a nivel de protección) de materiales diferentes.

8. Descansa: quítate la mascarilla al menos 15 min cada 4 h. Por supuesto, solo quítate la máscara cuando sea seguro hacerlo y después de lavarte las manos.

9. Lava tus máscaras de tela, a poder ser, y si no se recomienda lo contrario, con agua caliente. Muchas organizaciones de atención médica recomiendan que se lave una mascarilla de tela después de cada uso. Lavarlo también elimina los aceites y las células cutáneas acumuladas.

 

Sigo todas las recomendaciones, pero mi piel sigue resistiéndose

Con el correcto cuidado de la piel, deberías notar una mejora en unos días. Si la piel permanece igual o empeora, es hora de consultar con un dermatólogo. Infórmate sobre cómo se realizan las consultas dermatológicas en tiempos de COVID, pues puede ser que muchas se hagan virtualmente y que solo las más urgentes permitan visita presencial. Veamos algunos de los problemas que podrían empeorar con el uso prolongado de mascarillas:

-Dermatitis: algunos usuarios de mascarillas pueden experimentar una erupción denominada dermatitis de contacto, que puede manifestarse como una reacción irritante o alérgica a la propia mascarilla. Los síntomas incluyen una erupción que pica, junto con piel seca o escamosa, protuberancias y ampollas, y/o hinchazón y ardor. En estos casos, puede intentarse un cambio de mascarilla y, siempre bajo recomendación médica, tomar un ciclo corto de cortisona tópica. Si la dermatitis no parece responder, es posible que se requieran medicamentos más potentes.

-Acné: el uso de mascarilla puede aumentar los brotes cuando la persona que la lleva es propensa al acné, puesto que estas atrapan a las bacterias que causan el acné y el sebo en la piel y que provocan los odiados puntos blancos y negros y el acné inflamatorio.

-Rosácea: dado que el uso de una mascarilla aumenta la temperatura de la piel y aumenta la sudoración, la piel propensa a la rosácea puede inflamarse y desencadenar esta afección, caracterizada por enrojecimiento, dilatación de los vasos sanguíneos y protuberancias con líquido, más comúnmente en las mejillas y el mentón. Si bien existen medicamentos recetados para tratar esta afección, si te ocurre puedes intentar enfriar la cara quitándote la mascarilla con la mayor frecuencia posible. También es importante asegurarse de evitar otros irritantes conocidos, como productos con fragancia o alcohol.

-Puntos sensibles: el roce repetido de la mascarilla en la nariz y los oídos puede causar sensibilidad con el tiempo. Nuevamente, uno puede quitarse la máscara siempre que sea posible e incluso cambiarla. Las mascarillas también pueden atarse con pañuelos en la parte posterior de la cabeza o incluso con gorras. También hay disponibles asas de plástico para sujetar los lazos de las máscaras, con lo cual se minimiza la presión en las orejas.