Los peligros de reutilizar mascarillas de un solo uso

La población en general -aunque siempre hay excepciones- ha entendido que llevar mascarilla es necesario. La importancia de protegernos y, sobre todo, de asegurarnos de que no esparcimos el virus a pesar de no tener síntomas, son las principales razones que explican que la mayoría de personas hayan aceptado de buen grado llevar mascarilla. Hemos tomado conciencia de los riesgos que implica salir a la calle sin el equipamiento adecuado, pero, ¿Somos conscientes de los peligros que suponen utilizar y reutilizar las mascarillas de un solo uso?

Riesgos de sufrir afecciones respiratorias

Uno de los principales riesgos de no llevar mascarilla en los espacios públicos es el de exponer a terceras personas, especialmente si somos asintomáticos y no sabemos que tenemos el virus. En el caso de reutilizar mascarillas desechables, en cambio, el riesgo es para nuestra propia salud.



En el anterior video podemos ver hasta qué punto quedan contaminadas las mascarillas una vez han sido usadas. Incluso los artículos que se han utilizado poco tiempo -o hasta nuevos, recién extraídos de la caja- ya presentan algunas bacterias. El video muestra cómo la mascarilla que se ha utilizado durante 3 semanas al menos 8 horas al día está altamente contaminada de bacterias como estreptococos, estafilococos, gramnegativos o bacilos. 

La técnica de laboratorio que lleva a cabo el análisis incluso considera la posibilidad de que la mascarilla esté infectada de “alguna cándida o algún hongo”. El principal problema de esta acumulación de bacterias es que, una vez en la mascarilla, pueden ser aspiradas y afectar al sistema respiratorio. 

En cuanto a las afirmaciones de que el uso prolongado de la mascarilla puede provocar hipoxia -estado de deficiencia de oxígeno en sangre en células y tejidos del organismo- no está demostrado. De hecho, si consideramos que una parte importante del personal sanitario las utiliza de manera continuada desde antes de la pandemia sin mayores consecuencias, parece una afirmación difícil de sostener. 

Enfermedades cutáneas derivadas del uso de la mascarilla

La obligatoriedad de llevar siempre la mascarilla en los espacios públicos combinada con las altas temperaturas del verano ha provocado que muchas personas hayan desarrollado problemas en la piel. Las patologías que pueden aparecer -aunque no revisten de mucha gravedad- son diversas: rosácea, acné, dermatitis seborreica, dermatitis atópica y alergias varias. 

Para tratar de minimizar los efectos nocivos en la piel es recomendable utilizar mascarillas que sean cómodas y frescas, que se ajusten bien al rostro pero que no ejerzan una presión excesiva sobre el mismo. También es aconsejable planear las salidas del hogar para que no coincidan con los momentos de más calor del día. 

Riesgo de contagiar por pérdida de eficacia

Las mascarillas quirúrgicas desechables están diseñadas especialmente para filtrar de dentro hacia fuera. Es decir, su principal misión es que una persona eventualmente contagiada no infecte a otra que está sana. En caso de reutilizar la mascarilla, esta pierde su eficacia original, y por tanto, deja de ser efectiva a la hora de neutralizar el virus.

Además, en el caso de que la mascarilla haya sido utilizada por una persona afectada por el virus y el artículo no se deseche correctamente, los residuos del producto pueden convertirse en un foco infeccioso.

Riesgos para el medioambiente

Según un estudio reciente publicado por la revista Environmental Science & Technology del cual se ha hecho eco Greenpeace, cada mes se utilizan en el mundo 129.000 millones de mascarillas desechables.

 El uso tan intensivo de estos productos supone, sin duda, un reto para la conservación del medioambiente, ya que de no reciclarse correctamente las mascarillas pueden acabar en los mares y océanos y provocando serios daños en la flora y fauna marina.